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10 de agosto de 2011

Grecia, el nuevo fracaso del FMI

Por Raúl de Sagastizabal

El fracaso del Fondo, paso a paso

Lunes 8 de marzo de 2010. El Director del FMI dijo que Grecia no necesita un rescate del Fondo. Dominique Strauss-Kahn cree que Grecia resolverá su crisis de la deuda sin ayuda del rescate del Fondo, y descartó hoy los temores de que otras economías europeas queden atrapadas por la crisis.

El personal técnico del FMI llega a un entendimiento con Grecia para suscribir un Acuerdo Stand-By por €30.000 millones

Comunicado de Prensa No. 10/176 (S)[i]

2 de mayo de 2010

El Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, emitió hoy la siguiente declaración con respecto a Grecia:

“Con el objeto de apoyar los esfuerzos de Grecia para reencauzar su economía, los miembros de la zona del euro han comprometido préstamos bilaterales por un total de €80.000 millones (alrededor de US$105.000 millones). Una misión de funcionarios técnicos del FMI, en consulta con representantes de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo, también llegó hoy a un entendimiento con las autoridades griegas para respaldar ese programa mediante un Acuerdo Stand-By de tres años por un monto de DEG 26.000 millones (alrededor de €30.000 millones, equivalentes a US$40.000 millones). Nuestro compromiso conjunto elevará el financiamiento total a €110.000 millones (alrededor de US$145.000 millones).”

 “Creemos que estas contundentes medidas por parte del gobierno griego, junto con el riesgo significativo de que la actual situación genere efectos secundarios en otros países, justifican un nivel excepcional de acceso a los recursos del FMI, equivalente al 3.200% de la cuota de Grecia en la institución. Esta cifra representa el mayor acceso otorgado a un país miembro y es indicativa del alto nivel de respaldo del FMI para el programa y para Grecia.”

“El éxito del programa de recuperación de Grecia dependerá, ante todo, del compromiso de su gobierno y de su pueblo. Si bien el período inicial de implementación será difícil, confiamos en que, una vez superada la crisis, la economía será más dinámica y más robusta y podrá generar el nivel de crecimiento, empleo y prosperidad que el país necesita para el futuro.

Un año después, no un siglo después, según el propio FMI Grecia necesita un nuevo paquete de rescate adicional de EUR 71.000 millones de la Unión Europea y otros EUR 33.000 millones de prestamista privados.

© 2011 International Monetary Fund (Julio de 2011)
Informe de país del FMI 11/175[ii]

Grecia, Cuarta revisión en el marco del Acuerdo de Derecho de Giro y solicitud de modificación y dispensa respecto a la aplicabilidad de los criterios de desempeño.

E. Financiamiento externo.

36. Las autoridades reconocen que necesitan financiamiento externo adicional para respaldar la implementación de su programa de políticas (…) A la luz de las actuales dificultades para obtener financiamiento es improbable que Grecia pueda recuperar el acceso a los mercados privados a comienzos de 2012, como inicialmente se preveía en el marco del programa. Si bien los significativos esfuerzos de las autoridades en materia de privatizaciones podrían ayudar a reducir las necesidades de financiamiento, persistirá una brecha al respecto de alrededor de €70.000 millones al final del período del programa (mediados de 2013). (Esta cifra podría aumentar hasta llegar a un total de €104.000 millones a mediados de 2014) si el acceso a los mercados se demora debido a la necesidad de demostrar mayores avances en materia de ajustes fiscal y macroeconómico). Tales recursos se distribuyen a lo largo del periodo del programa, pero con un importante aporte al inicio debido a las necesidades de financiamiento adicional estimadas para que el Fondo de Estabilidad Financiera (FSF) pueda mejorar el perfil de la deuda de Grecia y las perspectivas de retorno al mercado. Sin embargo este enfoque puede provocar pérdidas en los balances de los bancos griegos, que requerirían entonces financiamiento extra del FSF (…). En el diseño de una operación de deuda debe confrontarse además la necesidad de preservar la elegibilidad de los bancos griegos para recibir financiamiento del Banco Central Europeo (ECB) con la necesidad de minimizar efectos de propagación. Esos factores han llevado a los encargados de formular las políticas europeas a procurar un programa voluntario, que no implicaría un “evento de crédito” o una rebaja de calificación, en lugar de un incumplimiento selectivo (aunque puede que no sea posible evitar este último al menos con carácter temporal).

56. A Grecia le tomará más tiempo recuperar el acceso a los mercados, por lo que necesitará respaldo externo adicional. Los estados miembros de la zona del euro han acordado proporcionarlo. Sin embargo, el debate público que se ha suscitado en Europa sobre tema —y sobre el papel de la participación del sector privado (PSI) — ha sido un escollo importante para lograr la confianza necesaria en el programa.

Antes de esto, en abril, The Wall Street Journal (WSJ) (16 de abril de 2011) publicaba:

El FMI cree que Grecia debería considerar la reestructuración de su deuda en 2012.[iii]

El FMI cree que la deuda griega es insostenible y ha dicho a gobiernos europeos y autoridades del Banco Central Europeo que Atenas debería considerar la reestructuración de su deuda el año próximo, dijeron el sábado tres técnicos familiarizados con el tema.

Por su parte el vocero del FMI William Murray negó que el FMI estuviera recomendando una restructuración de la deuda griega.

Y en junio (7 de junio de 2011), el WSJ publicó:

Funcionario del FMI se pronuncia contra la reestructuración de la deuda griega.[iv]

Un oficial del Fondo Monetario Internacional sostuvo el jueves que la reestructuración de la deuda griega —o cualquier otra reorganización de la gigantesca carga de la deuda de ese país— podría desatar para Europa consecuencias peligrosas e incontrolables.

En su alocución ante una conferencia del sector bancario, Bob Traa, el oficial residente de más alta jerarquía del FMI en Grecia rechazó las recientes sugerencias de una reestructuración “suave” de la deuda griega, o de una reprogramación o renovación de plazos.

“En lugar de ello Grecia deber continuar su programa de reforma fiscal y económica”.

Ahora, pocos días atrás, (8 de julio de 2011) Christine Lagarde, la nueva Directora Gerente del FMI dijo que el Fondo liberará otros €3.200 millones para Grecia como parte del multibillonario rescate del FMI y la Unión Europea.”

“Lagarde dijo que Grecia ha hecho ‘algunos progresos’ en relación con sus reformas económicas y que el FMI prevé que el país vuelva a un crecimiento económico positivo el año próximo.”

“El déficit fiscal se está reduciendo, la economías se está reequilibrando y la competitividad mejora gradualmente’, aunque ‘es necesario un ajuste fiscal que perdure.”

Lagarde dijo que el plan del Gobierno de vender activos por 50.000 millones de euros a más tardar en 2015 es un ‘paso crítico’ para reducir la deuda y estimular el crecimiento.

Según el personal del FMI Grecia necesitará alrededor de €104.000 de aquí a mediados de 2014, incluso con un plan de privatizaciones exitoso; plan que tendrá lugar según Lagarde a más tardar en 2015.

Algunos técnicos del Fondo mantienen que la deuda griega es insostenible y han dicho en privado a los gobiernos europeos y a autoridades del Banco Central Europeo que Atenas debería considerar una reestructuración de deudas el año próximo, otros funcionarios del Fondo rechazan, en público, cualquier posibilidad en ese sentido, incluso una reestructuración “suave”.[v]

La Directora Lagarde dijo que Grecia ha hecho progresos y que espera que el país tenga resultados positivos el año próximo.

Es difícil reconciliar tantas contradicciones, y también es difícil reconocer que hablan del mismo país. ¿Cómo podría estar mejor el año próximo un país que necesita otros 104.000 millones de euros sólo para cumplir los pagos de sus deudas?

Tanto DSK como Christine Lagarde y otros funcionarios del FMI hacen estas declaraciones en entrevistas y conferencias de prensa, sin embargo nadie les pregunta cómo evaluaron que no era necesario un rescate, y apenas dos meses después concedieron a Grecia un multimillonario rescate, alegando que era suficiente para resolver los problemas del país, y apenas un año después estiman que es necesario otro rescate de similar escala.

¿Alguien recordará las cosas que el FMI fue diciendo y recomendando, en público y en privado, sobre la gravísima crisis griega? ¿Alguien les preguntará al respecto?



[v] En mi opinión Grecia tiene sólo dos opciones: el default o la reestructuración de deudas; esta última es su mejor opción y cuanto antes mejor.

Artículo publicado en:

Politica Press

Argenpress (Argentina)

Clave 88 (Argentina)

Revista El Emilio (Argentina)

Bolpress (Bolivia)

CEADL (Bolivia)

Inforiente Antioquia (Colombia)

Analítica (Venezuela)

Agencia Matriz del Sur (Venezuela)

Colarebo Digital (Venezuela)

Gramsciamanía (Venezuela)

Rebelión (España)

Acampada Internacional

5 de agosto de 2011

Europa al borde del colapso

Por Raúl de Sagastizabal

Europa está al borde del colapso y en consecuencia el mundo está otra vez en el tembladeral. Es que ya no se trata de Grecia, sino de Europa, y si Europa se desploma, los impactos llegarán a todos los rincones del planeta. Aunque se salve Alemania, que es a lo que apuesta; o Francia.

La escala del impacto es impredecible, pero potencialmente peor que la de la reciente crisis de los activos tóxicos.

El bloque europeo es la segunda economía mundial, el primer socio comercial de China, el mayor importador de energía rusa y el primer comprador de materias primas de alta calidad (mantiene todavía la cuota Hilton, que es la carne más cara del mundo). En todas las plazas del mundo hay tenedores de deuda europea y muchos países mantienen parte de sus reservas en euros. China, por ejemplo, tiene la cuarta parte de sus reservas en esa moneda y es tenedor de grandes cantidades de bonos griegos, portugueses y españoles.

Sin reestructuración de deudas, con una quita importante y con vencimientos a más largo plazo, Grecia no podrá cumplir sus compromisos, al igual que el resto de las economías sobreendeudadas de la periferia europea; Irlanda, Portugal, España e Italia, con la consiguiente propagación al resto de Europa, incluso sobre los países más fuertes.

La ilusión de apagar el incendio prorrogando los vencimientos de deudas, es apenas eso, una ilusión. Sin quita, pública y privada, y además prórroga de plazos, el default y la debacle están a la vuelta de la esquina.

¿Qué significa una reestructuración de deudas? Significa la renegociación de deudas frente a la imposibilidad de pago. En este caso se trata de incumplimiento de pagos soberanos (default soberano). Un país le dice a sus acreedores que no puede pagar lo que debe y que hay dos opciones: no paga y entra en cesación de pagos, lo que es una quiebra lisa y llana, o renegocia la deuda, es decir negocia una quita y paga menos de lo que debe, y con otros plazos. ¿Cuánto menos? Depende del caso, puede pagar un porcentaje de lo que debe con los mismos plazos de vencimiento, o un porcentaje mayor a plazos más largos, o incluso pagar toda la deuda pero a plazos todavía más largos.

Esta última solución no es viable para el caso griego, con crecimiento real del PIB negativo, déficit fiscal y de balanza comercial, entre otros indicadores negativos, no hay posibilidad de pagar una deuda que supera el 150% del PIB, ni siquiera en un futuro lejano.

En la Cumbre del G-20 en Londres, en abril de 2009, cuyo dudoso mérito fue el rescate de la banca privada con dineros públicos, el mundo en desarrollo se compró la idea de que lo peor había pasado –y los países emergentes se compraron la idea de que esta vez salieron indemnes de la crisis– y que bastaría con medidas locales para mitigar los impactos. Las promesas comunes de regular la actividad financiera y prohibir las operaciones puramente especulativas quedaron en algún pasillo de Londres. Estas operaciones están hoy en el centro del incendio europeo.

Europa perdió la oportunidad de evitar la crisis de hoy. El bloque europeo era el único espacio que podía regular a tiempo y en bloque la actividad financiera, controlar o impedir la compra de deudas soberanas por inversionistas privados, prohibir la calificación de deudas soberanas por calificadoras de riesgos denunciadas por calificar fraudulentamente como AAA los bonos tóxicos que se desplomaron a partir de 2007, al tiempo que aconsejaba comprar seguros de incumplimiento contra esos mismos bonos; controlar la salida de capitales e incluso imponer algún impuesto a ese sector para crear un fondo propio de recompra de deuda pública y/o de eventuales rescates soberanos, y propulsar programas de ajuste y reforma viables, de mediano y largo plazo. Estas medidas, casi de manual, eran más que nada medidas de supervivencia.

En lugar de ello primaron las individualidades, la competencia y la especulación y conveniencia políticas y los países fuertes impusieron un escenario de sálvese quien pueda, adoptando medidas unilaterales e imponiendo condiciones hacia el resto del bloque. Alemania prohibió hace un año las operaciones en corto, por ejemplo; Italia lo hizo recién la semana pasada. Si Alemania puede imponer su voluntad a la hora de exigir programas de ajuste, ¿por qué no imponerla para regular en bloque, evitando que la especulación saltara a plazas no reguladas? Alemania no es Europa, dicen algunos; Francia tampoco, dicen otros.

Recién la semana pasada el Parlamento Europeo aprobó medidas de regulación de los mercados de productos derivados y seguros de impago, indemnizaciones a inversores privados víctimas de empresas de inversión fraudulentas, ventas en corto (práctica financiera especulativa sobre compraventa de activos cuyo precio se descuenta que va a caer), compra de seguros contra el incumplimiento de pago por inversores o entidades que posean bonos públicos relacionados con estos seguros o con acciones de empresas cuyos resultados dependan de la evolución de los títulos públicos y las operaciones over-the-counter (compraventas de derivados entre dos partes sin intermediación, que en 2009 especularon nada menos que con 400.000 millones de euros), pero estas medidas no están vigentes; deben ser aprobadas por el Consejo de la Unión Europea. Tampoco a este respecto hay consenso entre los miembros; algunos rechazan una regulación general de este tipo, de modo que nadie sabe cuando, o incluso si alguna vez, dichas medidas entrarán en vigor.

Y en cuanto a los programas de apoyo a los países en problemas, primero los obligaron a arreglarse como pudieran, sobreendeudándose hasta límites insostenibles, y luego condicionaron su apoyo a la aplicación de programas de ajuste con profundas consecuencias sociales que llevará años revertir, y que impactan además en el resto de Europa.  No estamos diciendo que Alemania, Francia u Holanda debían prestar a esos países sin condiciones; estos últimos tendrían que mejorar sus indicadores y gastar con más cuidado, sin duda, pero no en el marco de programas inviables, que empeoraron la situación y engrosaron sus deudas.

La deuda griega, por ejemplo, debió reestructurarse el año pasado, cuando ya se sabía que era impagable, y cuando el país y toda la euro zona estaban en mejores condiciones para renegociar con bancos e inversionistas. Por el contrario, optaron por un paquete de rescate de 110.000 millones de euros. Desde entonces los grandes de Europa, con el consejo del FMI, han estado evaluando –especulando– las consecuencias para sus propias economías y sus propios bancos de dejar quebrar a Grecia o rescatarla. Ahora es tarde. Ya no se trata de Grecia. Si Grecia quiebra caerán también otros países de la periferia del sur; y si se reestructura la deuda griega esos otros países reclamarán también la reestructuración de sus propias deudas. Pese a esta realidad Alemania, Francia y los socios del Norte siguen evaluando la conveniencia de la reestructuración de la deuda helena, con algún otro nombre, para esquivar el fantasma del contagio; como si a estas alturas el eufemismo sirviera para algo. Por ahora están enfrentados respecto a una reprogramación selectiva, la recompra soberana y la participación coercitiva o voluntaria de los tenedores privados.
Y para el resto de los sobreendeudados los ministros de Finanzas de la euro zona firmaron estos días el tratado de creación de un fondo de rescate permanente, de 700.000 millones de dólares, algo así como un Fondo Monetario Internacional europeo, que requiere para su vigencia la modificación del Tratado de la UE y la ratificación de los países miembros. Su cometido es asistir a países en dificultades financieras a partir del 1 de julio de 2013.

¿2013? En la crisis de la euro zona hablar de 2013 es hablar de otro siglo. Los europeos siguen jugando con el tiempo, como si con el paso del tiempo, algo, las fuerzas del mercado tal vez, resolverán mágicamente sus problemas.

Las varitas mágicas no existen. Y quizá el tiempo cure penas, pero ciertamente no apaga incendios. Sin reestructuración de deudas el colapso europeo está a la vuelta de la esquina y se llevará consigo la incipiente y dispar recuperación de la economía mundial. Europa no juega con tiempo, juega con fuego.

Montevideo, Julio de 2011

Artículo publicado en:

Politica Press

Argenpress (Argentina)

Argenoolítica (Argentina)

Clave 88 (Argentina)

Revista El Emilio (Argentina)

Bolpress (Bolivia)

Hidrocarburos Bolivia

Inforiente Antioquia (Colombia)

Portafolio (Colombia)

Costa Rica Hoy

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Analítica (Venezuela)

Agencia Matriz del Sur (Venezuela)

Chamosaurio (Venezuela)

Gramsciamanía (Venezuela)

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Redes Cristianas (España)

Zoco el Andalus (España)

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